Puesto improvisado típico del rebusque en Colombia: mesa plegable y maleta abierta con productos informales sobre un andén urbano.

El rebusque en Colombia: la trampa elegante del desempleo

El rebusque en Colombia dejó de ser creatividad popular: hoy es la columna invisible que maquilla el desempleo, erosiona a la clase media y sostiene un modelo laboral que se niega a reconocerse en crisis.

El rebusque en Colombia se volvió paisaje: una escena que vemos todos los días y que, sin querer, aprendimos a mirar sin escándalo. La maleta que se abre, la mesa improvisada, el “producto del día” que cambia según la urgencia. Lo nombramos como virtud —verraquera, recursividad, emprendimiento— cuando en realidad funciona como el sistema operativo silencioso de un país que ha normalizado la precariedad. Esta entrada amplía la columna que publiqué en IFM Noticias y la conecta con evidencia, teoría y decisiones estratégicas que líderes, empresas y gobiernos no pueden seguir evadiendo.

El rebusque en Colombia: de válvula de escape a modelo de país

Durante años imaginamos el rebusque como un refugio temporal, un puente entre un empleo formal que se perdió y otro que eventualmente llegaría. Pero para millones de personas ya no es un puente: es el terreno definitivo. Detrás del puesto ambulante, del freelance que factura por horas, del domiciliario que encadena plataformas o del profesional que vive “por prestación de servicios”, hay una estructura laboral que desplaza todo el riesgo hacia el trabajador.

La OIT ha documentado que cerca de la mitad del empleo en América Latina es informal incluso excluyendo el sector agrícola, ubicando a la región —y a Colombia— entre las más informalizadas del mundo(OIT, 2018). El DANE confirma esa fragilidad: una fracción significativa de los ocupados colombianos está en categorías de cuenta propia con baja protección social, ingresos inestables y una vulnerabilidad persistente (DANE, 2025a, 2025b).

El rebusque en Colombia dejó de ser ingenio popular y se convirtió en lubricante económico. Así lo muestran los análisis de CEPAL y el Banco Mundial sobre mercados laborales segmentados: cuando llegan las crisis, no se destruye empleo; se multiplica el autoempleo precario (CEPAL & ONU, 2025; Perry et al., 2007; The World Bank, 2025).

La clase media que no cayó… pero ya no existe

El discurso oficial presume cifras: la pobreza baja, el empleo sube, el consumo se sostiene. Lo que rara vez se pregunta es quién está cargando ese aparente buen momento.

La clase media colombiana —la que paga educación, salud, vivienda, transporte, impuestos y además sostiene redes familiares— vive atrapada en un equilibrio frágil. Para miles, el rebusque profesional es hoy la norma: consultorías esporádicas, talleres mal remunerados, docencia precaria, proyectos que dependen más del flujo de caja ajeno que del propio mérito.

La evidencia es contundente: muchos de quienes salieron de la pobreza en las últimas décadas permanecen en una zona de vulnerabilidad alta, donde un choque moderado puede devolverlos años atrás (Ferreira et al., 2013). La OCDE calculó que Colombia requiere hasta once generaciones para que un hogar pobre llegue al ingreso promedio (OECD, 2018). La CEPAL lo resume en una expresión precisa: una trampa de desigualdad persistente y movilidad social detenida (CEPAL & ONU, 2025).

Por eso hablo de la clase media que no cayó… pero ya no existe. En los indicadores figura como “ocupada” y “no pobre”. En la vida real está sobreendeudada, exhausta y sin horizonte. La estadística celebra estabilidad; la gente vive en modo supervivencia.

El espejismo estadístico: cuando el rebusque maquilla el desempleo

El rebusque en Colombia tiene un efecto político cómodo: permite que las cifras de desempleo luzcan mejor sin que la calidad del empleo mejore. Mientras haya alguien vendiendo en un semáforo, dictando talleres por encargo o manejando moto para tres aplicaciones, la estadística lo cuenta como “ocupado”.

Los informes conjuntos de CEPAL, ONU y OIT muestran que en países con alta informalidad, el autoempleo precario funciona como amortiguador: el desempleo no sube tanto porque la gente se refugia donde puede (CEPAL et al., 2024; OIT, 2018). Las proyecciones del Banco Mundial para economías emergentes confirman este fenómeno: ajustes laborales basados en pérdida de calidad, no de cantidad (The World Bank, 2025).

Aquí se esconde la trampa elegante: el país “reduce el desempleo” no porque genere trabajo decente, sino porque genera sobrevivientes. Guy Standing llamó a esto el precariado: una nueva clase social caracterizada por incertidumbre permanente, ingresos volátiles y ausencia de derechos efectivos (Standing, 2016).

Colombia lo vive a diario, aunque preferimos llamarlo “resiliencia”.

La romantización del rebusque: cuando la precariedad se vende como virtud

El caso es más grave porque no es solo económico, sino cultural. Hemos vestido la precariedad de virtud. Celebramos la historia del que “empezó con una mesa en la calle”, repetimos discursos de superación personal y glorificamos la creatividad espontánea mientras ignoramos la estructura que obliga a millones a rebuscársela para sobrevivir.

Alejandro Portes lo advirtió hace décadas: América Latina romantiza la informalidad como señal de ingenio, cuando es evidencia de fallas profundas del Estado y del mercado laboral (Portes & Haller, 2004). Perry y sus colegas lo confirmaron: la informalidad opera como estrategia para evitar reformas estructurales que enfrentarían los verdaderos problemas (Perry et al., 2007).

La romantización desplaza la responsabilidad: si el rebusque es virtud, entonces el fracaso es culpa individual. Si “todos pueden”, entonces nadie tiene derecho a exigir condiciones laborales decentes. Y así se normaliza lo inaceptable.

Empresas: el rebusque en tu cadena de valor también es tu problema

En consultoría he visto de cerca cómo empresas medianas y grandes sostienen su operación sobre capas ocultas de rebusque: profesionales contratados como externos que en realidad cumplen funciones internas, proveedores asfixiados por pagos tardíos y microempresas que sobreviven vendiendo por debajo de sus costos porque no tienen poder de negociación.

Los estudios sobre trabajo decente en cadenas globales advierten que no existe sostenibilidad real cuando la base del modelo descansa en precariedad, informalidad y riesgo trasladado (Lay & Tafese, 2025; OIT, 2018). Investigaciones recientes sobre futuro del trabajo muestran lo mismo: cuando la flexibilidad se diseña mal, se convierte en precarización disfrazada (Alaimo et al., 2022).

La coherencia estratégica exige una pregunta incómoda: ¿Cuánta parte de tu rentabilidad depende del rebusque de otros?

Una empresa responsable no puede delegar la precariedad. Debe asumirla, corregirla y evitar que su propio éxito se construya sobre vidas que se desfondan.

Estados y ciudades: el espacio público no puede ser política social encubierta

El rebusque en Colombia también evidencia un vacío estatal. Cuando miles sobreviven en el espacio público, el mensaje es claro: la ciudad se volvió una zona gris donde la subsistencia sustituye la política social.

La CEPAL advierte que América Latina permanece atrapada entre alta desigualdad, baja movilidad social y una cohesión debilitada (CEPAL & ONU, 2025). El Banco Mundial documenta que los microemprendimientos de supervivencia rara vez se convierten en empresas sostenibles sin políticas de crédito, formación y formalización robustas (Ferreira et al., 2013; The World Bank, 2025). Los informes de CEPAL, ONU y OIT agregan un punto crucial: las políticas laborales, de cuidados y de desarrollo productivo deben pensarse juntas para reducir la dependencia de la informalidad (CEPAL et al., 2024).

Mientras eso no ocurra, el rebusque seguirá siendo la política social encubierta de gobiernos que celebran datos macroeconómicos mientras la vida cotidiana se hace más frágil.

Estrategia y sostenibilidad fuerte: por qué el rebusque también es un problema empresarial

Puede parecer un asunto social, pero es profundamente estratégico. La sostenibilidad fuerte plantea una verdad elemental: ningún sistema sobrevive deteriorando a las personas que lo sostienen (Daly, 1996; Neumayer, 2010; Rockström et al., 2009).

A esto se suma otra evidencia: culturas organizacionales basadas en agotamiento, presión constante y ausencia de autonomía reducen productividad, innovación y lealtad (Pfeffer, 2018; Schwartz & Porath, 2014).

En Tracest lo vemos a diario: la resiliencia real no es la que acumula plataformas, sino la que acumula criterio. No es la que traslada riesgos, sino la que los distribuye con justicia.

El rebusque no es resiliencia, es una alarma encendida

El rebusque en Colombia ha evitado que millones se caigan del todo, pero eso no lo convierte en virtud. No es movilidad social. No es libertad económica. No es emprendimiento. Es evidencia de un contrato social roto.

La pregunta no es si el rebusque va a desaparecer. La pregunta es qué vamos a hacer con la precariedad que depende de nosotros: desde la manera en que contratamos, hasta la manera en que gobernamos y la manera en que decidimos qué condiciones aceptamos como “normales”.

El rebusque puede ser una etapa. Pero cuando se vuelve estructura, deja de ser ingenio: se convierte en una trampa elegante que Colombia no puede seguir celebrando.

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Fuentes Consultadas

Alaimo, V., Alarcón, V., Hernández Ramírez, J. P., Kaplan, D. S., Novella, R., & Chaves, M. N. (2022). The Future of Work in Latin America and the Caribbean : Flexibility, is it Here to Stay? https://doi.org/10.18235/0004504

Lay, J., & Tafese, T. (Eds.). (2025). Decent Work in Global Supply Chains. Sustainable Global Supply Chains Annual Report 2024. Research Network Sustainable Global Supply Chains. https://doi.org/10.57671/r1.2025

CEPAL, & ONU. (2025). Panorama Social de América Latina y el Caribe, 2025: cómo salir de la trampa de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social. Resumen ejecutivo. In Panorama Social de América Latina y el Caribe. https://hdl.handle.net/11362/84176

CEPAL, ONU, & OIT. (2024). Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades para la inclusión laboral de las personas jóvenes y la redistribución del trabajo de cuidados. https://hdl.handle.net/11362/68804

Daly, H. E. (1996). Beyond Growth: The Economics of Sustainable Development. Beacon Press.

DANE. (2025a). Ocupación informal – Trimestre julio – septiembre 2025. https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/ech/Nueva_medicion_informalidad.pdf

DANE. (2025b). Principales indicadores del mercado laboral – Octubre de 2025. https://www.dane.gov.co/files/operaciones/GEIH/bol-GEIH-oct2025.pdf

Ferreira, F. H. G., Lopez-Calva, L.-F., Lugo, M. A., Messina Granovsky, J. S., Rigolini, I. P., & Vakis, R. (2013). La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina. http://documents.worldbank.org/curated/en/566861468300696144

Neumayer, E. (2010). Weak versus Strong Sustainability: Exploring the Limits of Two Opposing Paradigms (3rd ed.). Edward Elgar Publishing.

OECD. (2018). A Broken Social Elevator? How to Promote Social Mobility. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/9789264301085-en

OIT. (2018). Mujeres y hombres en la economía informal: Un panorama estadístico (3rd ed.). Organización Internacional del Trabajo (OIT). https://www.ilo.org/es/publications/mujeres-y-hombres-en-la-economia-informal-un-panorama-estadistico-tercera

Perry, G. E., Arias, O., Fajnzylber, P., Maloney, W. F., Mason, A., & Saavedra-Chanduvi, J. (2007). Informality. The World Bank. https://doi.org/10.1596/978-0-8213-7092-6

Pfeffer, Jeffrey. (2018). Dying for a paycheck : how modern management harms employee health and company performance–and what we can do about it. HarperBusiness, an imprint of HarperCollins Publishers.

Portes, Alejandro., & Haller, William. (2004). La economía informal. Naciones Unidas, CEPAL, División de Desarrollo Social.

Rockström, J., Steffen, W., Noone, K., Persson, Å., Chapin, F. S. I., Lambin, E., Lenton, T. M., Scheffer, M., Folke, C., Schellnhuber, H. J., Nykvist, B., de Wit, C. A., Hughes, T., van der Leeuw, S., Rodhe, H., Sörlin, S., Snyder, P. K., Costanza, R., Svedin, U., … Foley, J. (2009). Planetary Boundaries: Exploring the Safe Operating Space for Humanity. Ecology and Society, 14(2), 32. https://doi.org/10.5751/ES-03180-140232

Schwartz, T., & Porath, C. (2014). Why You Hate Work.

Standing, G. (2016). The Precariat : the New Dangerous Class. Bloomsbury Academic.

The World Bank. (2025). Global Economic Prospects, June 2025. World Bank. https://doi.org/10.1596/978-1-4648-2193-6

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